miércoles, 16 de mayo de 2012

COOPERATIVAS

117 AÑOS DE EMPALME OLMOS

SEMANARIO VOCES | 03/05/2012 | 
 Basura

 Tuve oportunidad de escuchar esta semana personalmente y por radio al Licenciado Juan Canessa, Director de la División Limpieza de la Intendencia de Montevideo, exponiendo el Plan Director de Limpieza (2011).

Precedieron al Plan actual, el Plan Director de Residuos Sólidos para Montevideo y Área Metropolitana elaborado en el período 2003-2005 por el consorcio Fichner - LK Sur y el Plan de Impacto, elaborado por esta administración para dar cumplimiento a la propuesta de la Intendenta de Montevideo, Ana Olivera, de dejarlo limpio a seis meses de su asunción (2010).

Explicó el Lic. Canessa que el Plan Director no se aplicó porque proyectaba la disposición final de los residuos sólidos urbanos en Ecilda Paullier y la Intendencia de Canelones desistió de esa implantación para el relleno sanitario de toda el área metropolitana. Señaló además que el diagnóstico que lo basaba resultó obsoleto, por la multiplicación del volumen físico de la basura en Montevideo entre 2005 y 2011.
Agregó que el Plan fue elaborado por actores externos a la Intendencia, desconocedores de la idiosincrasia local. El Director de Limpieza señaló que, no obstante, el Plan Director y su Plan de Acción estaban siendo utilizados como base de las políticas de su División, previa su adecuación en talleres "participativos", llevados a cabo con actores del sistema (funcionarios municipales, empresarios, hurgadores).
El Plan de Acción vigente se divide en ocho grandes áreas, en las que se concentrarán las acciones. Dentro de esos rubros se desglosan 46 acciones diferentes, que no aparecen jerarquizadas estratégicamente. Resumen lo que ya hace hoy la Intendencia, con el agregando de términos como "mejora", "aumento", "especial", "concursos y premios" y de expresiones de intención similares.
En resumen, más de lo mismo. Como innovación señala que "se promoverá la separación en origen de residuos secos para su posterior valorización a través de plantas de clasificación manuales y semiautomáticas", para lo que se propone un área experimental en Pocitos, donde se prevé que se haga clasificación doméstica de la basura y que cada ciudadano lleve los residuos secos que obtuvo a lugares de colecta ubicados en colegios u otros sitios accesibles. De allí serán llevados a las plantas manuales, para su separación.
En su exposición, el Director señaló que el negocio de la basura es multimillonario eidentificó a varias de las firmas legales mayoristas. Parte de la basura comprada a precios irrisorios a los hurgadores se exporta al extranjero, para su reprocesamiento. Agregó que los cientos de recolectores que aportan materia prima a esas firmas, son trabajadores informales y sin ningún tipo de cobertura.
Dijo también que los impuestos que pagamos por limpieza no cubren el costo de la actividad y que además del aporte ciudadano se requieren importantes subsidios del presupuesto general de la Intendencia. No agregó que el costo la. recolección y limpieza de Montevideo dobla el de ciudades de la región y sí dijo que Montevideo era la única ciudad de América del Sur donde el sistema de contenedores no había funcionado. A una pregunta periodística señaló que en su casa su familia no clasificaba, quizás porque lo desalentaba el vertido posterior de todo en un mismo contenedor.

  LOS RESIDUOS SÓLIDOS
Los ciudadanos tenemos poco conocimiento del proceso que implica la generación y disposición de residuos sólidos. Nuestro único rol al respecto parece ser llenar bolsas de plástico con lo que no queremos o podemos usar a nivel doméstico y depositarlas en el contenedor más próximo, donde los hay, o dejarlas en la acera, para que los servicios municipales se las lleven.
El otro contacto que tenemos con la basura es más bien visual: nos molestan y protestamos por las bolsas desparramadas alrededor de los contenedores y también por los carritos que recorren la ciudad en recorridos atípicos y ajenos a las normas de tránsito, conducidos por mayores y niños. Sabemos poco que en las ciudades y pueblos del interior no hay casi basura. Los residuos orgánicos alimentan animales domésticos (gallinas, cerdos, perros).
La escasa basura inorgánica suele ser atesorada: bolsas, papeles, frascos y botellas son allí bienes escasos. La basura en las grandes ciudades es un producto residual del flujo de materia que entra a los ámbitos de vida (urbanos y domésticos). Sólo usamos una parte de ese flujo y descartamos, todo mezclado, lo que no nos sirve, en la expectativa de que la sociedad "disponga" de esos "residuos", sin apercibirnos de que no son tales: en realidad son recursos. La prueba más clara de que lo son, es que hay gente que vive de ellos y otra que los compra, reprocesa y vende y que, por supuesto, no pierde. La Intendencia, actuando en nombre de la sociedad, entierra esos recursos, para lo que necesita disponer de tierras, camiones, personal e ingentes recursos financieros. ¿Quién gana y quien pierde con esta manera de generar y disponer de los residuos (a los que calificamos de basura)?

  TOMEMOS TRES EJEMPLOS CRÍTICOS: BOTELLAS PLÁSTICAS:

La Ley de Envases - N°17849 (2004), establece la competencia del MVOTMA para definir las normas aplicables a "... los embotelladores o importadores de aguas, refrescos u otros líquidos destinados al consumo humano o que sirvan para la preparación o cocción de alimentos con el mismo destino, así como aquellos que contengan soluciones aptas para la desinfección y la limpieza. Están comprendidas las bolsas de plástico como envases y envoltorios.regular." La misma Ley establece que "... queda prohibida la fabricación, importación, comercialización, venta, distribución y entrega a cualquier título, de aquellos productos alcanzados por la presente ley, que no se encuentren comprendidos en un plan de gestión o sistema integrado de gestión de los residuos de envases, envases usados y envoltorios de plástico". Se estipula además la obligatoriedad de que el comerciante que venda esos productos acepte la devolución de los envases (retornables o no retornables). Pese a la vigencia de la Ley, se usan. Las empresas fabricantes ahorran la recogida y lavado de los envases reusables.
 El comprador recibe, encantado, algo "gratis" y ahorra el esfuerzo de cargar de retorno una botella pesada para devolverla al comercio. El comerciante ahorra espacio de guardado de envases y tiempo de sus empleados. Todos los contribuyentes pagamos el costo de la disposición final de los envases... o de convivir con quienes viven de revolver la basura para recuperar los envases y venderlos a quienes hacen con ellos productos comercializables.

  LAS BOLSAS PLÁSTICAS:

 Nos facilitan las compras. Juntamos más de las que precisamos en nuestras casas. Dice el Lie. Canessa que está prohibido que lleven propaganda, pero igual la tienen. Las usamos para deshacernos de nuestros residuos sólidos y para llevar y traer objetos. Pero aceptamos más de las que usamos. Para quienes venden, la "bolsa" tiene un costo mínimo. Quienes compramos las recibimos de regalo. No nos gusta verlas volando por toda la ciudad, colgadas de árboles, ensuciando jardines públicos o destrozadas al pie de contenedores. Ganan los que nos las regalan porque difundimos su publicidad hasta dentro de nuestras casas y porque "comprar" se nos hace más fácil que si lleváramos nuestra propia bolsa. Pierde la sociedad entera, en sus espacios públicos y en la disposición final de bolsas que son, o no, bioprocesables.

  LOS PAÑALES PLÁSTICOS:

Son de los tipos de basura más dura e intratable. Combinan materias de procesamiento casi imposible: plásticos y fecales pegoteados. No pueden reducirse y contaminan todo lo que esté próximo, al tirarlos "a la basura junto con residuos limpios secos y húmedos. ¿Quién gana? Padres liberados del enojoso proceso de lavar pañales, comerciantes que fabrican y venden. Quien pierde: la sociedad toda, que debe subsidiar esas dos actividades. En esos tres casos, como en tantos otros, se fabrican e introducen en el mercado objetos materiales destinados a ser basura. En los tres casos el costo de esas opciones se transfiere a toda la sociedad. ¿Quién debería pagar el costo de disponer de esos materiales? Los que lo producen y los que los usan. Esto significa que no es admisible que quienes no producen ni usan productos destinados a ser basura paguen el costo en más generado por quienes optan por usarlos.
El volumen enorme de basura que se maneja hoy (y que el Director Canessa afirma que se duplicó en éstos últimos años) depende - entre otros factores - de que se permita "fabricar" basura y de que admitamos consumir esos productos. En Montevideo debe levantarse y disponerse de alrededor de 2300 toneladas por día de "residuos". Manejarlos eficazmente es un problema de gestión de recursos, tanto económicos como financieros. Las soluciones deben implementarse en todo el ciclo, comenzando por la fabricación de productos, su comercialización, la manera en que cada persona usa y dispone de los bienes que adquiere o recibe y la forma en que la sociedad acepta y maneja los residuos generados. A esos efectos, hay un primer escalón normativo. Las leyes se han hecho para cumplirlas sin excepción y las autoridades competentes deben hacerse responsables de hacerlo. Si éstas no fueran adecuadas, deben promover, fundadamente, su modificación. Lo que no es aceptable es hacer caso omiso de sus disposiciones. Esta afirmación refiere particularmente a la delegación tácita y explícita de competencias constitucionales y legales en terceros, como es, por ejemplo el hecho de la Intendencia de Montevideo reconozca que el 40% (o más) de los residuos domiciliarios de la ciudad son levantados, clasificados y desparramados por hurgadores. Una segunda instancia pasa por analizar el flujo de los productos a través de la sociedad. Un manejo responsable de los bienes que circulan por nuestras manos requiere que tanto comerciantes como quienes adquirimos y usamos productos, lo hagamos racionalmente y responsabilizándonos (comportamental o económicamente) de nuestras acciones. Esto se lleva a cabo aplicando el principio contaminador-pagador. Podemos generar basura... haciéndonos cargo de los costos añadidos, en cada circunstancia. Esos costos en más deberán expresarse en el precio de los productos.
El diferencial de costo debe ser vertido a las intendencias, como responsables de la limpieza urbana. Generamos basura no clasificada. Los hurgadores rescatan lo que pueden usar o venden y tiran donde pueden (cañadas, baldíos, calles y aceras) lo que les sobra. La Intendencias disponen de lo no levantado y, si pueden, de los restos dejados por los clasificadores informales. Lo recogido se entierra, todo entreverado, en el predio de Felipe Cardozo (que por otra parte está al límite de su capacidad receptora).El recogerla en toda la ciudad, llevarla al sitio de disposición final, apilarla, apisonarla y enterrarla implica maquinaria, mano de obra, combustible, terreno y contaminación ambiental: ratas, gaviotas y moscas alternan allí con hurgadores desprotegidos autorizados a buscar en la gran montaña descargada por los camiones. Es muy fácil clasificar la basura en ámbito doméstico, antes de mezclar lo fácilmente reutilizable, limpio y seco (cartón, papel,vidrio, metales), prvio a que se contacte con basura húmeda (en general orgánicos) o contaminante (pañales, remedios desechados, pilas y baterías).
Se hace en todo el mundo y en muchos vecindarios el ingreso que se genera recuperando productos, paga mejoras locales. En Uruguay esta clasificación se hace desde hace años por iniciativa de los vecinos en Nueva Helvecia, con excelente resultado. Nadie se siente bien si clasifica en su casa y después tira todo al mismo contenedor y sabe que todo va al mismo relleno sanitario. La responsabilidad de revertir esta situación es exclusivamente municipal. Corresponde al MVOTMA instrumentar la aplicación de la Ley de Envases, que disminuiría sensiblemente el volumen de residuos y su potencial de permanencia.
La prueba hecha con el hábito de fumar nos habla de que los uruguayos entienden y aceptan rápidamente la modificación de sus hábitos... si lo que se les pide es coherente. La disponibilidad en nuestras calles del recurso basura alimenta la informalidad y la marginalidad. Nos deshacemos de bienes potencialmente reusables. No instrumentamos social o individualmente su transformación, no penamos la "producción" de bienes sin posible procesamiento posterior (por su volumen o por su naturaleza) ni su introducción "regalada" u onerosa en la sociedad, hacemos leyes que podrían minimizar el volumen de residuos y no las cumplimos. Los planes elaborados con quienes son beneficiarios del mal uso (recolectores y clasificadores informales, funcionarios municipales, empresas que medran con la basura que producimos) sólo dan opciones de "más de lo mismo": procesos más caros en una ciudad más sucia. No está mal que participen los involucrados, pero su participación debe hacerse de manera que el bien común prime sobre su interés corporativo. No resulta aceptable el concepto de que se puede externalizar hacia la sociedad los mayores costos derivados de acciones privadas o empresariales.
Quienes producen botellas plásticas y quienes optan por usarlas, quienes eligen los pañales de plástico, quienes "premian" a sus clientes con montones de bolsas plásticas deben hacerse cargo de el costo de su procesamiento formal posterior, recogiendo y tratando adecuadamente sus productos o pagando inexcusablemente a la sociedad el costo de hacerlo. La ausencia de la basura-recurso en las calles es un elemento clave para que desaparezca toda la cadena informal que de ella vive. La creación de procesos productivos formales, puede dar ocupación integrada a quienes hoy trabajan de manera marginada y degradante, adultos y niños.
 El primer paso es atacar la generación de basura. El segundo es que los generadores de residuos se hagan cargo del costo de su ciclo completo, minimizando la externalización de procesos a la sociedad o pagando por aquellos que resulten inevitables. El tercer paso a encarar es la clasificación domiciliaria obligatoria, que no tiene sentido sin una recolección diferenciada. El cuarto es el nuevo diseño institucional de los procesos de gestión de los residuos sólidos y la limpieza urbana, partiendo de la base de que estos procesos son competencia indelegable de las Intendencias y que éstas deben asumirlos formalmente. Esto significa que la recolección informal es inaceptable, por lo que implica para la calidad de vida y salud de quienes viven de ella y por lo que implica para toda la ciudad. Minimizado el volumen de residuos generados, debe procederse a la disposición final de lo que no pueda ser recelado. Hay varios procedimientos probados ya en el mundo. En muchos de ellos se recupera energía como insumo aprovechable socialmente. La opción debe ser técnica y basada en la optimización de los costos y beneficios públicos.
 Lo que no debiera suceder es que se opte por sistemas propuestos por empresas que buscan - lógicamente - su propio lucro y que se promocionan invitando a jerarcas a viajar para visitar sus plantas. El Uruguay tiene técnicos capacitados para asesorar debidamente a los decisores. Y si alguien debe viajar a analizar in situ un proceso, deberá ser ese técnico y no una excur sión de políticos. El gran cambio pasa por saber que los residuos sólidos son un recursos y que es imprescindible que la sociedad los procese de la manera más eficaz.
EL PAIS | 29/04/2012 




Dos planes para la crisis de la basura Los intendentes deciden. Varios jefes comunales mostraron su adhesión a la propuesta de una empresa de capitales norteamericanos y uruguayos La IMM apuesta a inversores italianos
 CARLOS CIPRIANI LOPEZ

 Mientras agoniza la vida útil del vertedero municipal de Felipe Cardoso, que hoy recibe más del doble de toneladas de basura que en 2005, Montevideo y los departamentos del interior debaten desde hace años cómo deshacerse de los residuos. Dos proyectos bien diferentes sobre la disposición final de residuos están hoy sobre la mesa de los intendentes y la definición podría entrar en breve en la recta final.
 Tres elementos pautan las diferencias entre ambos planes y constituyen los ejes de la discusión: los costos, el emplazamiento final y los efectosambientales que se derivarían de su funcionamiento.
El primer proyecto a estudio fue presentado en agosto de 2010, por parte de la empresa Sanitas Partners, un grupo de capitales norteamericanos, argentinos y uruguayos, y contempla la construcción y operación de una estación de transferencia de residuos sólidos urbanos y un sitio de disposición final que estaría ubicado en el departamento de Durazno. El proyecto se llevaría a cabo en el marco de la ley de Participación Público-Privada y, por ello, fue canalizado a la Corporación Nacional para el Desarrollo.
En diciembre de 2011, el Congreso de Intendentes, en la reunión que se denominó Anchorena II, consideró la propuesta de Sanitas al punto que se redactaron cartas de adhesión de varios jerarcas municipales a favor de la propuesta. El propio presidente del Congreso recomendó estudiar el tema.


DESTINO SEGURO.

La empresa tiene una mayoría de accionistas e inversores uruguayos y a la vez está asociada a una firma norteamericana con 30 años de experiencia en el manejo de tecnología.
Su director, el biólogo Diego Moyano, dijo a El País que "cuando se habla de disposición final de los residuos, se refiere a qué destino seguro se da a toda aquella basura que ya no tiene más vida útil".
El proyecto de Sanitas propone tres instancias en el proceso de disposición final de los residuos.
En cada región en donde se genera el residuo, se construye una pequeña planta en la que los camiones recolectores descargan los residuos. Es la etapa de transferencia, que se completa cuando la basura se coloca en un contenedor compactado, tipo marítimo. Esa estación reemplaza el vertedero local a cielo abierto.
La segunda etapa es la del transporte, el traslado en trenes a un lugar alejado de los recursos naturales, turísticos, económicos, o urbanos. Después de eso, los residuos se vuelcan en un vertedero regional de biomasa, que es un centro de generación de energía, constituido por unas celdas, algo así como grandes ollas construidas a nivel del suelo, de una hectárea cada una.
 El sitio elegido para la disposición final, se hallaría en Durazno, un departamento apropiado por varias razones, desde su baja población, hasta las cuencas hídricas, el sistema de napas y de suelos, y también las vías de ferrocarril y rutas para transportar los residuos, más las líneas de alta tensión para rescatar la energía.
Al referirse al traslado de los residuos por ferrocarril, Moyano confirmó que "hace dos años trabajan desde el punto de vista de la ingeniería y diseño del proyecto con AFE". Agregó estar convencido "de que la administración de ferrocarriles tiene todos la infraestructura necesaria para este trabajo". "Con la enorme cantidad de materia biodegradable, de biomasa, que tienen esos residuos que ya no se pueden reciclar, es posible la conversión en gas y la producción de mucha electricidad", dice Moyano. Después de sacar todo el material reciclable, la basura que genera una ciudad, con el modelo Sanitas permite generar energía para alimentar todo el alumbrado público de esa propia metrópolis.

  APARECE UN RIVAL.

El segundo proyecto se presentó un año y medio después, y al parecer era más acorde con los intereses de Montevideo. El pasado 30 de marzo, en una comparecencia ante la Junta Departamental por este tema, la intendenta Ana Olivera dijo que el proyecto de Sanitas se consideraba descartado, según se desprende de la versión taquigráfica de la sesión. En enero de 2012 se presentó un informe sobre disposición final de residuos para el área metropolitana. Lo realizó la consultora Themelis Associates, contratada por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente.
En ese informe se sugiere que la tecnología a emplear sea la de incineración. Ese trabajo, en el que intervino también el Earth Engineering Center de la Universidad de Columbia, se denomina "Estudio de prefactibilidad técnica y económica para la instalación de capacidad de generación de energía a partir de residuos (WTE) en Uruguay". Entre otras indicaciones, en él se afirma que el costo actual de recolección y transporte de residuos en Montevideo es más del doble de los reportados por ciudades como Buenos Aires y Santiago. "Por tanto, sería posible combinar la construcción de la planta WTE en una estrategia para simplificar y efectivizar el actual sistema de recolección y transporte y por ende reducir el costo total de la gestión de residuos de la ciudad de Montevideo".
Según el estudio, la tecnología de tratamiento térmico de residuos más ampliamente adoptada a nivel mundial es la combustión controlada en parrilla móvil con recuperación de energía eléctrica mediante una caldera y turbina. A raíz de la simplicidad y el desempeño probados, esta tecnología se emplea en más de 600 plantas a nivel mundial. Al día de hoy, ese modelo de incineración de todos los residuos sólidos, parece ser la opción preferida por las autoridades nacionales. En cuanto a la empresa italiana A2A, que ofrece tal sistema, se conoce que la mayor cantidad de acciones son de las intendencias italianas de Brescia, Bérgamo y Milán.
El resto de las acciones está en la Bolsa. Regida por el derecho privado, esta empresa vende energía eléctrica y calor simultáneamente. Para ello tiene un lugar al que llegan los residuos. Según informó la intendenta Ana Olivera a la Comisión Permanente de la Junta Departamental de Montevideo, los invitados a Italia visitaron dos termovalorizadores: el de la ciudad de Brescia y el de la ciudad de Milán. La diferencia que habría entre uno y otro radica en que el de Milán procesa 1.300 toneladas diarias de basura y el de Brescia, 2.500 toneladas al día. Según relató la intendenta Olivera, entonces se evaluó haber recibido una propuesta seria, respetuosa del medio ambiente. La inversión en una planta como la de Brescia sería ni más ni menos que de US$ 500:000.000. Olivera agregó que el equipamiento considerado es de primer nivel con respecto al cuidado del medio ambiente. "Uno puede quemar basura de muchas maneras, el problema es cómo se procesan las emisiones; en este caso lo que sale de la chimenea es vapor de agua.
En realidad, tanto en la planta de Brescia como en la planta de Milán, en lo que hubo mayor detenimiento fue en mirar el conjunto de filtros", su adecuación a los acuerdos de Kyoto y las normas de la Unión Europea. Este sistema implica en primera etapa una fosa cerrada en donde se mezcla la basura que llega en camiones; la tarea se realiza con grúas y permite el secado de la misma. En ciudades españolas, organizaciones ecologistas como Greenpeace, se han opuesto a la incineración de residuos.
A su juicio, la incineración "es el peor de los sistemas de tratamiento por su alto costo económico, sanitario, laboral y ambiental". En Argentina, la misma ONG declaró que "los incineradores aportan gases de efecto invernadero a la atmósfera (responsables del calentamiento global) y son fuente inexorable de dioxinas, sustancias tóxicas con propiedades cancerígenas que persisten en el medio ambiente y que se biomagnifican y bioacumulan en los tejidos grasos de los seres vivos".

  CENIZAS 

A diferencia del proyecto italiano defendido por Olivera, el sistema de Sanitas no incluye la incineración de los residuos. "Nosotros ofrecemos una solución para todo aquello que la comunidad no quiera reciclar. Otra opción, que se aplica en ciudades muy grandes, considera que frente a un problema de gran escala hay que quemar prácticamente todo, reduciendo el peso original de los residuos. En ese sistema, después de la incineración, el cien por ciento de basura queda en un 20% de cenizas. Éste es un sistema mucho más costoso, y plantea el problema de resolver qué se hace con las cenizas". Si en Montevideo se incinera un millón de toneladas de residuos en un año, habrá que decidir qué hacer con 200 mil toneladas de cenizas.
El modelo de Sanitas incluye la posibilidad de recibir esas cenizas para procesar en las celdas a donde también van a parar los residuos no reciclables. Según Moyano, la diferencia en materia de inversión entre los dos proyectos energéticos, es de 1 a 10. El más costoso es el italiano.
De todos modos, otra diferencia es que mientras el proyecto de Sanitas demanda 5 años de trabajos antes de producir energía, el italiano de A2A comienza a producir desde el primer día en que se pone en funcionamiento la planta industrial. A nivel de los dos tipos de infraestructura que deben construirse, mientras la planta de propuestas como las de A2A tiene un tiempo de duración máximo de 20 años, en el modelo de Sanitas la infraestructura se va construyendo a medida que llegan los residuos.

COMPATIBILIDAD

 Para Moyano, los dos modelos serían compatibles. "El de incineración puede contar con su propio centro de disposición final o contar con los de otras empresas, pero no es posible dejar de tenerlo, porque las cenizas no se pueden tirar al río por cuanto concentran muchas toxinas, metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes".
El modelo de Sanitas estaría "idealmente pensado para una población muy dispersa, como la del Interior, donde hay ciudades de 30.000 habitantes, otras de 5.000, o pueblos y villas de 500 habitantes. Es un modelo para que todos tengan el mismo servicio". Otra diferencia entre ambos proyectos es la cantidad de toneladas necesarias para iniciar las actividades.
 El de Sanitas demanda un mínimo de 80.000 toneladas de residuos, cuando en el área metropolitana se están produciendo más de 800.000 toneladas por año. "El modelo que diseñamos permite responder a lo que el gobierno nos pida", dice Moyano. "Podemos arrancar con cuatro intendencias del interior o con ellas más un tercio de Montevideo, o con todo el país. Es un modelo escalable, que se adapta. La inversión total es de nuestra empresa. No requiere ningún tipo de garantía del Estado sobre la deuda. Hacemos la inversión y cobramos una tarifa por tonelada de servicio prestado.
Lo que deberá pagar depende además de cuántas toneladas nos dé, y por lo tanto de cuántas toneladas de residuos decida reciclar y no enviar entonces a nuestras estaciones de disposición final". Diego Moyano confesó su conformidad con el recibimiento de la propuesta de Sanitas por parte del Congreso de Intendentes, "que nos ha dado vuelta y vaciado los bolsillos para ver de qué se trata nuestro proyecto. Como debe ser". Por el contrario,lamenta el vínculo con el Ministerio de Vivienda, del que depende la Dirección Nacional de Medio Ambiente. "Tenemos una tecnología muy segura, muy probada, en todo el mundo, que se utiliza desde Estados Unidos hasta Israel y en Europa, pero no hemos tenido la oportunidad de sentarnos a tener una conversación madura, profunda".

  EL PAIS | 29/04/2012 |

Residuos: 70% se genera en área metropolitana En el área metropolitana se genera el 70% de los residuos del país. Ese dato cobra importancia para la intendenta de Montevideo, Ana Olivera, a la hora de definir el emplazamiento del sitio de disposición final de residuos urbanos. Olivera, el intendente de Canelones, Marcos Carámbula, y los jefes comunales de Florida y Rivera, en representación del Congreso de Intendentes, integraron la delegación que viajó en febrero a Italia invitada por la empresa A2A para conocer las experiencias de las ciudades de Brescia y Milán en la transformación de residuos en energía.